DIEZ PASOS EFECTIVOS PARA LLENARTE DE ENERGÍA Y ALCANZAR TUS METAS

  1. Identifica tu propósito y conéctate con él.

No siempre sabemos identificar el por qué y para qué de lo que hacemos y, peor aún, a veces ni siquiera sabemos a ciencia cierta qué queremos. Comprar casa, encontrar una pareja, realizar un viaje de ensueño, hallar un trabajo estable, terminar un proyecto inconcluso, etc., etc. A veces queremos conseguir muchas cosas y nos resulta difícil establecer cuál debe ser la primera. Saber lo que queremos por encima de todo lo demás es el primer paso para identificar nuestro propósito y conectarnos con él. Solo así, la totalidad de nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestros deseos, entrarán en sintonía con la pasión que nos mueve.

2. Visualiza a dónde quieres llegar y dirígete hacia allá.

Séneca dijo: “Cuando no se conoce el rumbo, todos los vientos son desfavorables”. Significa que difícilmente los esfuerzos desordenados dan fruto. Imagina que participas en una carrera para la cual te has preparado a conciencia; si reúnes todas las condiciones para triunfar, pero no tienes clara la ruta a seguir, los esfuerzos mal encaminados te harán perder tiempo y, si acaso logras llegar a la meta, sufrirás un mayor desgaste del requerido para terminar. Por tanto, es esencial mantenernos enfocados desde el inicio de la carrera, sabiendo con seguridad que cada paso nos llevará en la dirección correcta.

3. Derriba las barreras internas.

A Henry Ford se le atribuye la frase: “Tanto si crees que puedes, como si crees que no, en ambos casos tienes razón”. Quiere decir que cuando nos justificamos por no intentar, diciendo: ellos pueden, yo no, estamos colocando una barrera interna que aceptaremos como verdad y terminará por convertirse en un obstáculo insalvable. No necesitamos convencernos de “no poder”, sino de “poder”. Los cambios más grandes empiezan con acciones pequeñas, insignificantes a veces, por tanto, si nos enfocamos en lo que SI podemos hacer, sin tomar en cuenta lo que NO podemos hacer, estaremos alimentando la energía interna para fortalecer nuestras reales capacidades.

4. Genera energía a través de la acción.

De acuerdo con las leyes de la Física, se necesita energía para producir movimiento. Pero si los seres humanos solo nos pusiéramos en acción cuando sentimos la vitalidad y el ánimo en lo más alto, pasaríamos demasiado tiempo en la inactividad. En realidad, es fácil caer en un círculo vicioso: mientras menos nos movemos, menos energía generamos. Nuestra energía interna puede estar dormida o estancada y necesitamos hacerla fluir y expandirse. ¿Cómo? Activándonos. Y qué mejor si transformamos esa energía en acciones enfocadas al propósito que ya hemos conseguido identificar.

5. Conéctate con la energía del Universo.

La parte emotiva del ser humano se refleja en su respiración. Cuando una persona está estresada, su respiración se vuelve tensa y menos profunda. Una manera de inyectarse energía instantánea es respirar diferente de forma deliberada, es decir, inhalando y exhalando de manera profunda; es así como el cuerpo alcanza su mejor estado de energía y vitalidad. La oxigenación del organismo se traduce en una mayor generación de energía y con ello aumenta también la capacidad del cerebro de mantenerse alerta y despierto. De ahí que para muchas filosofías orientales la respiración sea una forma de conexión con la energía del Universo.

6. Busca inspiración en el mundo que te rodea.

Así como existen las malas noticias, la crítica destructiva, una infinidad de hechos deprimentes y vergonzosos que ocurren a diario, también hay en el Cine, en la Literatura, en el arte, en los medios electrónicos y hasta en las biografías de personajes célebres, un sinfín de historias esperanzadoras, llenas de motivación, de amor, pasión, fe, determinación y coraje, capaces de llenarnos de inspiración. Toda la grandeza humana que podemos palpar en los hechos de cuanta gente admirable alguna vez existió, y quizás en muchos de quienes viven a nuestro alrededor, también la podemos hallar en nosotros mismos. Un simple acto de humanidad o solidaridad puede servirnos de inspiración, si queremos.

7. Modera tus hábitos de alimentación, activación y descanso.

Las dos funciones del organismo que más energía consumen son el sexo y la digestión. Mientras más difícil de digerir sea lo que comemos, el cuerpo gastará más energía, y ese sobreesfuerzo nos provocará pesadez y desgano. Consumir abundancia de frutas y verduras, por encima de las carnes y las grasas, es la mejor práctica para lograr una sana digestión que no afecte la bioquímica y la vitalidad del cuerpo. Al mismo tiempo, hacer ejercicio de manera constante y regular ayuda a fortalecer los órganos y a mantener los sistemas internos funcionando correctamente, y para ello es igualmente indispensable un descanso de calidad; haz los cambios necesarios en el entorno para lograr que tu sueño sea verdaderamente reparador: ventilar adecuadamente la habitación, usar almohada o colchón más cómodo, evitar el paso de la luz excesiva, aislarte de ruidos molestos, etc.

8. Estimula tus sentidos e hidrátate lo suficiente.

Estimular los sentidos es otra forma de aumentar los niveles de energía. Esto se consigue a través de la percepción de la luz, los colores, la música, los sabores, los olores, etc. Actos como contemplar una puesta de sol, escuchar una música suave con los ojos cerrados, aspirar la brisa del mar o del bosque, son, entre muchos otros, medios propicios para incrementar o recargar la energía interna. Procura además acostumbrarte a tomar agua de manera continua durante el día. El cuerpo humano está compuesto por un 70 % de agua y precisa del preciado líquido para funcionar bien. Cuando sentimos sensación de sed, es porque el cuerpo ya ha entrado en proceso de deshidratación y con ello su energía decae; es mejor anticiparnos y tomar agua cada 30 minutos o menos de manera rutinaria, así limpiaremos el organismo y mantendremos nuestra energía en el nivel adecuado.

9. Conéctate con la energía de las personas positivas.

Hay personas negativas, demandantes, ruidosas y molestas, que al entrar en contacto contigo te roban la energía. Son esas siempre dispuestas a hablar mal de otros, a quejarse de todo y a criticar o atacar sin ton ni son, tengan o no motivos. Pero también hay personas positivas y entusiastas, siempre bien intencionadas y ecuánimes, que trasmiten buenos mensajes y demuestran interés genuino en ti y en lo que te sucede. Basta un rato en su compañía para hacerte sentir con las pilas recargadas. Por eso no está de más cuidar de quienes nos hacemos rodear, y procuremos también que los demás nos busquen por ayudarlos a cargarse de energía y no que nos eviten por robarles la suya.

10. Cierra un ciclo importante y libérate de lo que te frena.

Alcanzar una meta, lograr un objetivo o cerrar un ciclo, son poderosas inyecciones psicológicas en nuestra mente. Terminar algo iniciado nos proporciona el impulso y la motivación que todo ser humano experimenta al visualizar el fruto de sus esfuerzos; dar ese paso implica llegar a un resultado, haya sido el esperado o no, y saber que, de cualquier manera, estamos ya un escalón más arriba. Y si en cambio, hay situaciones o metas no alineadas con tus objetivos de vida, cosas que quieres realizar de las cuales aún no has hecho nada (cambiar de empleo, emprender un nuevo negocio, vender el auto, etc.), mientras no te liberes de ellas estarán consumiendo parte de tu energía. Es preciso soltarlas, tomar decisiones y llevar a cabo acciones definitivas para liberar energía de utilidad a tu auténtico propósito; de otro modo, se convertirán en un lastre y te frenarán en todo momento. Eso incluye relaciones de pareja no deseadas.

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